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El falso doctor

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El falso doctor

Álvaro Delgado

Proceso

September 1, 2005 

 

Habituado a las aclaraciones del día siguiente, el portavoz de la Presidencia de la República, Rubén Aguilar, tuvo que admitir públicamente que no había obtenido el grado de doctor, el cual aparece en documentos oficiales firmados por él. Pero en su

vida académica hay otros aspectos que en apariencia contradicen su práctica. Por ejemplo, en su tesis para obtener el grado de maestro propuso un vasto proceso de estatización de las principales industrias, una de ellas estratégica: Televisa.

Inmediatamente después de haber sido nombrado sustituto de Alfonso Durazo en la Coordinación de Comunicación Social de la Presidencia de la República, el 5 de junio del año pasado, Rubén Aguilar Valenzuela hizo rotular en todo tipo de documentos su nombre acompañado con el título de "doctor", que, por cierto, suele abreviar así: Dr.

Con tal carácter apareció al presentar su semblanza en la página de internet de la Presidencia de la República desde que asumió el cargo, igual que en las transcripciones de las conferencias de prensa, hasta que, repentinamente, el 11 de agosto ordenó eliminar la abreviatura y sustituirla al día siguiente por la de "maestro".

Pero Aguilar Valenzuela no sólo se hace llamar "doctor" por funcionarios, reporteros, secretarias y todo el personal de su entorno en el gobierno de Vicente Fox, sino que ostenta ese título en documentos oficiales, más allá de los que son públicos en la página de internet de la Presidencia, según pudo comprobar Proceso.

Un ejemplo: En el oficio circular CGCS/03/05, con fecha del 2 de marzo de este año, sobre las políticas de otorgamiento y comprobación de viáticos de la Coordinación General de Comunicación Social, estampó su firma sobre su nombre: "Dr. Rubén Aguilar Valenzuela".

Este hecho lo coloca en la posibilidad de cometer el delito de usurpación de profesión, previsto en el artículo 250 fracción II del Código Penal Federal, en el que incurre quien ejerce "sin tener título profesional o autorización para ejercer alguna profesión reglamentada, expedidas por autoridades u organismos legalmente capacitados para ello, conforme a las disposiciones reglamentarias del artículo 5 constitucional".

La sanción prevista en ese artículo es de uno a seis años de prisión y multa de 100 a 300 días de salario mínimo vigente.

La súbita conversión de títulos académicos de Aguilar Valenzuela se produjo 10 días después de que el reportero solicitó, con base en la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, la entrega de copia del título de su doctorado y la fecha en que presentó su examen profesional para obtener ese grado académico.

La respuesta oficial de la Presidencia de la República, a cuya Unidad de Enlace se le formuló la solicitud, no había sido enviada mediante el sistema del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) hasta el viernes 25 y el plazo establecido por la ley --20 días hábiles-- concluye el próximo miércoles 31 de agosto.

Sobre el doctorado de Aguilar Valenzuela, el diario Reforma hizo mofa en la columna anónima Templo Mayor, del miércoles 13, en la que se escribió: "En mala hora le cayó al maestro Rubén Aguilar el no contar con su título de doctor pero haberse ostentado como tal. Y es que en Los Pinos andan más que contentos con los servicios prestados, hasta ahora, por la vocería presidencial.

"Primero, porque en su momento logró quitarle cámaras y micrófonos a la 'mañanera' que cada día soltaba Andrés Manuel López Obrador. Después, porque el portavoz se convirtió en el pararrayos frente a las críticas opositoras que iban directo sobre el mandatario y ante las cuales ningún secretario le entraba al quite. Y para rematar, porque finalmente se había articulado el discurso y la agenda de Vicente Fox para evitar las contradicciones entre el decir y el hacer del Presidente.

"De ahí que el asunto del maestro sin título de doctor cayera como balde de agua fría sobre Los Pinos."

Estatizar Televisa

Aguilar Valenzuela es, en efecto, licenciado en filosofía y maestro en sociología por la Universidad Iberoamericana. Este último grado académico lo obtuvo en 1982 con la tesis Programa para una institución educativa, que elaboró con Ignacio López Amezcua.

Ese año era un activo militante del grupo más radical del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador --su seudónimo era Pedro-- y en la guerrilla realizaba tareas de información y propaganda. Después fundó la agencia de noticias Salpress.

En su tesis de maestría, Aguilar Valenzuela despliega su pensamiento nutrido del marxismo-leninismo que aprendió en su frustrada carrera de sacerdote jesuita, y formula propuestas consecuentes con esa filosofía, entre otras la de estatizar Televisa.

En el capítulo segundo de la tesis, denominado Análisis de la realidad nacional y programa estratégico, y al describir al Estado mexicano, escribió textualmente:

"Quizá ningún país latinoamericano cuente hoy con un aparato ideológico como el de México. El parlamento no juega aquí un papel comparable al de otras naciones; pero en ciertos campos la iglesia tradicional, otros cuerpos igualmente tradicionales; y sobre todo la escuela, el libro gratuito, la prensa, los cómics, el radio, la televisión y el cine, el gobierno y sus centenares de empresas , el movimiento sindical, el PRI y sus organizaciones de masas, los consorcios nacionales y extranjeros, el seguro social, el DIF, el ISSSTE y otras instituciones de salud, el Infonavit, etc., integran una tupida red de instrumentos de propaganda, de enajenación sistemática y adoctrinamiento teórico y práctico en la diseminación y defensa de la ideología burguesa."

A lo largo de su trabajo, de 175 páginas, el hoy vocero de Fox calificó como falsa la tesis según la cual la Revolución Mexicana era vigente y en continua renovación en esos años. "La Revolución se consumó al consolidarse, desde los años veinte, el poder burgués, y no sólo no fue capaz de llevar a cabo muchas de las reformas prometidas, sino que la clase en el poder se ha vuelto uno de los obstáculos para su realización".

El capitalismo, afirmó, es incapaz de sacar a México de la explotación y la miseria. "... Solamente el socialismo, a partir de la propiedad social de los medios de producción, la planificación económica y el uso racional de los recursos disponibles, bajo un nuevo Estado y un nuevo sistema de poder que realmente sirva a la mayoría de la población, podrá llevar a nuestro pueblo a la independencia y el bienestar".

Pero para Aguilar, llegar al socialismo es una aventura compleja:

"Al socialismo, sin embargo, no se llega fácilmente, sino a través de una revolución que hasta ahora ha impuesto no pocos sacrificios. Para alcanzar tal meta es preciso conquistar el poder y lograr retenerlo, lo que es especialmente difícil en países como el nuestro, en donde además de tener que enfrentarse con éxito a una burguesía ya vieja y bien consolidada, habrá que vencer al capital monopolista extranjero, y sobre todo al norteamericano, que como vimos recientemente en Chile, apenas siente afectados sus intereses reacciona como fiera herida a la que sólo le importa destruir lo que sea para preservar sus privilegios."

Para la constitución de un "programa global" de conquista del poder por parte de las fuerzas revolucionarias, Aguilar propone dos objetivos fundamentales: la toma de conciencia del proletariado y crear una organización, no como un instrumento administrativo y burocrático, sino "como la condición para darle a las luchas espontáneas y dispersas continuidad, alcance, bases teóricas, etc, que rompa con el reformismo, el oportunismo y abra perspectiva propiamente revolucionaria a los trabajadores".

Entre las muchas medidas que propone, afirma que "hay que nacionalizar o más bien estatizar" las empresas mineras más importantes, empresas siderúrgicas, industrias petroquímica secundaria, química y farmacéutica, empresas de construcción, de transporte, el comercio exterior ligado al Estado y los principales bancos, sociedades financieras e hipotecarias, así como las compañías de seguros.

Uno de los 90 puntos del "programa global", es rotundo:

"Respecto de los medios de comunicación social, luchar por la nacionalización de los canales privados de televisión y la formación de un consejo integrado con representantes de las instituciones educativas y culturales que defina el contenido de las emisiones, para lograr el desarrollo cultural del país y asegurar el derecho de los artistas mexicanos a expresarse con libertad."

La razón para proceder contra Televisa, la única empresa privada en 1982, era la siguiente: "Los medios de comunicación social son una arma ideológica poderosa en manos de la burguesía. Hay que trabajar en la organización y administración de los MCS a favor de los intereses de los trabajadores.

"Los medios de comunicación son el instrumento más eficaz para difundir la ideología burguesa entre la clase trabajadora, es un mecanismo más para control y mediatización, ya que a través de ellos se introyecta en los trabajadores una concepción del mundo diverso a sus intereses de clase."

Amigos de la Ibero

El "doctor" Aguilar no ha olvidado sus orígenes, no sólo en cuanto a su concepción del poder de los medios de comunicación audiovisuales --que en el gobierno de Fox han logrado magníficas ganancias--, sino a sus amigos de la Universidad Iberoamericana.

Apenas tomó posesión, nombró director de Prensa Nacional a su mano derecha y segundo en el escalafón, Carlos Garza Falla, quien fue director del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas en el que el "doctor" dio clases hasta que se convirtió en vocero de Fox. Ambos se identifican por su animadversión al exrector Enrique González Torres.

Garza Falla fue el organizador de, al menos, una reunión de funcionarios de la Coordinación de Comunicación Social con José Carreño Carlón, exvocero de Carlos Salinas y exdirector del Departamento de Comunicación de la Ibero. La cita fue en el domicilio de Aguilar, el sábado 9 de abril, en el contexto del debate sobre el desafuero de Andrés Manuel López Obrador.

Entre los asistentes se encontraban Tomislav Lendo, Yolanda Mayerbeg, Jesús Galindo y Ernesto Vidal, quien se retiró antes de la comida. (Por cierto, este funcionario allegado a Marta Sahagún fue exonerado precisamente este viernes 25 por la Secretaría de la Función Pública, al no encontrar elementos irregulares en los pagos que, siendo servidor público, recibe de Televisión Azteca.)

El jueves 14 de abril, el "doctor" Aguilar inició las conferencias de prensa a las 7:30 horas y fue el jueves 21 de ese mes cuando hizo otra innovación: llamó solamente "López" al entonces jefe de gobierno capitalino. "El señor se apellida López, no es ninguna falta de respeto llamarle por su apellido, como se refieren ustedes siempre al presidente Fox o al secretario Creel o al vocero Aguilar. No tiene ninguna otra connotación", alegó.

El 27 de abril, en su columna del diario La Crónica de Hoy, Carreño se refirió a este episodio y atribuyó las versiones sobre su asesoría a Aguilar a Durazo y a un denominado "topo" que no identificó. "No soy asesor de Rubén Aguilar, no participo en su estrategia, ni estoy seguro, con todo respeto, como lo he señalado aquí, personalmente y en Etcétera, que haya algo allí que pudiera llamarse estrategia".

Y añadió: "Tampoco propuse las conferencias mañaneras de Rubén, pero confieso que pudieran resultar acertadas. Ni ¡horror! suelo caer en la irreverencia de llamar simplemente López a AMLO. Confieso que he cometido esa herejía, cuyo castigo me recuerda las épocas de Díaz Ordaz: gatilleros --no sólo de los medios-- amedrentaban a quien no se dirigiera al señor Presidente entre los signos de admiración que ahora se exigen para otro autócrata que, a su vez, adjetiva y apoda con saña a sus adversarios políticos y a los particulares que tiene en la mira.

"No he impartido 'talleres' a funcionarios de comunicación de Los Pinos, pero no sería mala idea. (Ojo, Rubén: lo suelo hacer con organizaciones públicas y privadas, nacionales e internacionales.) Y sí, mantengo una antigua relación personal y un diálogo periódico con mis colegas de la Ibero y la UNAM, Rubén Aguilar y Carlos Garza, hoy con altas responsabilidades en la comunicación presidencial. En alguno de esos diálogos hubo otros funcionarios del área, pero no el 'topo' de Durazo y quizás de allí las patrañas que puso a circular."

Aguilar confirmó a este reportero la reunión en su casa del sábado 9 y esos "diálogos" que sostiene con Carreño Carlón, pero aclaró que éste no cobra honorarios porque no es su asesor ni tampoco le recomendó llamar "señor López" al exjefe de Gobierno del Distrito Federal.

Después de que Fox ordenó a la Procuraduría General de la República (PGR) revisar el expediente judicial contra López Obrador, ambos se reunieron brevemente en Los Pinos. A la entrada del despacho presidencial estaba el "doctor" Aguilar, en espera del jefe de Gobierno y, apenas lo vio, se mostró obsequioso: "Andrés Manuel, ¿cómo estás? Pásale".

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